Cuatro casas ancladas en la sierra segoviana.
Unos pocos tejados extendidos en torno de la iglesia.
Unos cuantos antiguos castellanos.
Algunas chimeneas ...
Un espacio de largos
horizontes, de vírgenes senderos y praderas,
paisaje siempre nuevo y palpitante, donde el alma
se nutre de la tierra (Angel
Esteban, cronista de Casla).